sábado, 1 de octubre de 2011

Peregrinos italianos de las JMJ 2011 en el IES Rayuela (Móstoles).

Aunque pasado ya el evento de las Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ) de 2011 celebrado en Madrid (España), voy a colgar unas fotos que tomé de los peregrinos que vinieron al IES Rayuela de Móstoles (Madrid).

Los pobres jóvenes, de origen italiano, llegaron antes de las 19.00 del domingo y hasta casi las 10.00 no pudieron acceder al centro por motivos organizativos. Como había pocos servicios disponibles en el gimnasio (que les cedió la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid), se tuvieron que llevar a las chicas al CEIP Blas de Otero (que está al lado) y traer a chicos de allí.

De todas formas, no sufrían. Se mostraban tremendamente alegres mientras cantaban y enarbolaban su banderas.

Pretendía hacer unas fotos mostrando "el antes y el después" de su entrada. Pero tardaron tanto, que me cansé. Y cuando accedieron al gimnasio, ya no había prácticamente luz. Así que, sólo está ésta que es la "del antes".


Al día siguiente, por la mañana, y antes de que despertara la mayoría...


Durmiendo en sus propios sacos al "fresco".



El gimnasio era más caluroso, pero al abrir la puerta de emergencia corría el aire.




La persona encargada del grupo de 200 personas era el sacerdote D. Marco. Y la verdad, es que se portaron estupendamente y cuidaron el centro y su entorno.

No hay que olvidar la colaboración del equipo de voluntarios que estuvieron codo a codo con ellos intentando solucionar cualquier problema que pudiera surgir. Por nombrar a algunos de los coordinadores, estuve en contacto con

Durante su estancia en el instituto, los peregrinos pernoctaban y al día siguiente, tras desayunar, marchaban a conocer la "capital". Esa era la tónica hasta la llegada del Papa Benedicto XVI. Entonces, se dirigieron al aeródromo de Cuatro Vientos (Madrid) para recibirle.

Antes de acabar, quiero poner un "pero" a la organización de las JMJ 2011. Y es, en concreto, a la logística operativa dedicada a traerles material y alimentación. Hubo bastante descoordinación que tuvieron que solventar los voluntarios por su cuenta, como por ejemplo: trasladar desayunos, que nos habían llegado de más, a otros centros donde carecían de ellos.

Fuente: Propia.
Imágenes: Roberto García.